viernes, abril 01, 2011

#100factsaboutme

Después del hashtag de twitter aquí les van los míos.

1. Soy del último día de un año bisiesto. 31 de diciembre de 1984.

2. Nací en Celayork y mi corazón es de NY.

3. Mi papá es chilango.

4. Dos veces estuve apunto de ahogarme jaja.

5. En preescolar conocí a algunos amigos que hasta la fecha veo.

6. Interpreté al “sombrerero loco” de Alicia en el país de las maravillas. ¡¡No sé por quéee!!!

7. Fui el segundo mejor en mi prueba de admisión a la primaria, nunca aprendí a recortar.

8. En primaria conocí a uno de mis mejores amigos y me invitaba a comer albóndigas a su casa XD

9. Siempre quise aprender a tocar el piano y nunca pude tomar clases.

10. En cambió tocaba mandolina, no era malo, pero tampoco fue mi pasión.

11. Cante en el concurso nacional del Himno Mexicano. 2do Lugar :p Creo que ahí también estaba mi amigo.

12. Mi primer viaje escolar fue a las pirámides de Teotihuacan.

13. Tenía 12 años cuando tuve mi primera novia.

14. Sólo una vez he salido con alguien menor a mi.

15. Siempre estuve becado en las escuelas a las que fui, excepto en el primer semestre de la preparatoria.

16. Estuve en una preparatoria por una semana y me cambié a la definitiva. Esto explica un poco el punto anterior.

17. Presenté un extraordinario una vez, ahí también estaba mi amigo, y si fue en el primer semestre de preparatoria. jajaja

18. Decidí no tener novia durante toda mi preparatoria y lo cumplí.

19. Gané un concurso literario a los 19.

20. Terminé mi primer libro a esa edad.

21. Publiqué mi primer cuento ese año en un periódico de Guanajuato.

22. Decidí a los 20 que no volvería a publicar en mucho tiempo en ningún lugar.

23. Tuve alguna candidatura de elección popular (Don’t ask) Lo peor es que lo tal vez lo volvería a hacer.

24. Aprendí a manejar en un VW.

25. He vivido fuera del país en dos ocasiones.

26. Actualmente estudio fuera del país.

27. Barcelona es una de mis ciudades favoritas.

28. Nueva York es una ciudad en la que he aterrizado pero no conozco.

29. He viajado por alguien muchos kilómetros, de verdad muchos.

30. Me apasiona conocer los metros de distintas ciudades.

31. Rembrandt y Monet son de mis pintores favoritos.

32. Mi película favorita es Casablanca.

33. Amo el pollo con mole, los tacos al pastor y en general la comida mexicana.

34. Dormí en Roma en una estación con varios indigentes jajaja.

35. En mi primera borrachera me acabé una botella de whisky y varios tragos más.

36. Me lavo compulsivamente las manos.

37. Mis amigos son parte de mi y reciben todo lo que les puedo dar.

38. Me encanta el café.

39. Mi bebida preferida es el whisky.

40. No me gusta el tequila.

41. Soy malo para pintar, pésimo.

42. Me gustan las Mac, mi primera Mac fue una iMac.

43. Amo las Blackberry, pero probablemente nuestra relación sufra un cambio.

44. Trabajé en Telcel.

45. El único aeropuerto en el que me he perdido, el Charles de Gaulle.

46. He viajado en primera clase, pura suerte.

47. No soy fan de comer nieve.

48. Amo los chocolates.

49. Me encanta la vainilla.

50. No me gusta el apio.

51. Carmen es un nombre recurrente en mi vida.

52. Prefiero el jugo de manzana.

53. Me gusta cocinar.

54. Odio lavar platos.

55. Me gusta el Jazz.

56. Frank Sinatra es de mis cantantes favoritos.

57. No me gusta comprar cámaras fotográficas.

58. Necesito comprar Gadgets.

59. Tengo adicción a mi Blackberry.

60. Colecciono plumas.

61. Me gustan las navajas suizas.

62. Siempre empaco cosas de más.

63. Me encanta el mar.

64. Odio que se muerdan las uñas.

65. Le voy al América. Ódiame más.

66. Me gusta el agua de horchata.

67. Aun no empiezo mi doctorado y creo que ya tengo tema para hacerlo.

68. Me encanta dar clases, aunque mi alumnos odian mis exámenes.

69. Quiero tener hijos, creo que sería buen padre.

70. Me compraré algún día un Mini Cooper y un Porsche.

71. Quiero una casa en la playa.

72. No me gusta la Coca-Cola.

73. Me gusta la Corona y la Heineken, y créanme he probado bastantes cervezas.

74. Me gustan las ciudades grandes.

75. Soy mas de izquierda que de derecha.

76. Siempre he creído que moriré en un accidente automovilístico.

77. La gente siempre cree que soy un pesado cuando no me ha conocido.

78. No me gusta ir al cine los miércoles.

79. Me encanta el pastel de tres leches.

80. Siempre tengo un plan, un plan alterno, un plan alterno al anterior y un plan por si todo falla.

81. Odio tender la cama y prefiero no hacerlo si puedo evitarlo.

82. Me encanta vestir de traje.

83. Tengo un blog y casi nunca escribo en él.

84. El año pasado alguien cambió mi vida.

85. La lealtad es uno de los valores que mas aprecio en las personas.

86. Tengo más amigos de los que merezco.

87. Soy súper nervioso, gracias a mi madre.

88. El insomnio va y viene en mi vida.

89. He ido al psiquiatra

90. Nunca me he roto un hueso.

91. Nunca me pondría un tatuaje.

92. No compro piratería.

93. No he sido infiel, remítase al punto 85.

94. Me la vivo regañando a la gente que no aplica el punto 85 y 93. Soy una piedra en el zapato jajaja.

95. Aunque el amo de la carretera sea un amigo mío, a mi me gusta manejar.

96. Si me propongo algo, lo hago, me cueste lo que me cueste.

97. Odio discriminaciones homofóbicas, xenofóbicas, etc etc etc.

98. De las primeras cosas que hago cuando me mudo de ciudad es buscar una biblioteca y sacar una credencial.

99. Estoy enamorado, remítase al punto 51 y 84.

100. Mis mejores amigos sabrán mas de 80 puntos, así que realmente no hay mucho que esconder.

jueves, septiembre 16, 2010

Después de un buen tiempo

He estado muy ocupado, no están ustedes para saberlo, ni yo para contarles por qué.
Dejo esto que tenía escrito y le faltaban dos enunciados, creo que han quedado mejor de lo que estaban.

No encontré

No he encontrado espacio suficiente,

en el lugar más escondido y fantástico,

porque en el papel infinito del olvido,

no puede ocultarse lo tácito.


Busqué en las rocas de una selva;

abandonada, discreta y húmeda;

entre la hoja, la sabia y la bruma,

palabras fértiles en esa tierra.


Caminé a solas por el sendero,

donde se oculta en la uña el polvo;

lugar lleno de humedad fétida,

de memorias que tienen sepulcro.


No he encontrado espacio suficiente;

en el más blanco de los espacios,

en la más oscura de las mañanas,

para olvidar el último pacto.


Lo pinté de verde para confundirlo,

entre un puño de esmeraldas rotas,

en la exhalación del mar en cada ola,

para ocultar por un tiempo la derrota.


Viví en un espejismo de días eternos,

resucitando los segundos muertos,

que dejaron el único rezago:

del último beso, el último abrazo.


No he encontrado espacio suficiente;

en la boca más fina y afrutada,

en el dolor breve de la mordida,

para recordar como te llamabas.


No te he olvidado, sigues latente;

eres el eco que siempre retumba;

que se pudre, hiede y retuerce,

porque se mantiene paciente.


Quise perderlo en la bruma,

apartarlo y quemarlo en el viento,

pero la lucidez y la amargura,

impidieron despojarme a tiempo.


No encontré razones suficientes,

para volver a creer otra vez,

en una idea impresionista,

que se disfraza de mujer.


No encontré tiempo suficiente;

para tomar la idea de donde estaba,

para recordar porque la guardé

y pedir una tregua otra vez.


No encontré la fortaleza única,

en la convalecencia menguante,

para soportar la herida final;

el inicio de la última parte.


lunes, julio 05, 2010

Perder

No hay peor cosa que perder algo. Porque en el mejor de los casos, después viene el olvido, en el peor la melancolía y en el más trágico la negación. Perder algo puede significar el simple hecho de perder las llaves, luego recuperarlas y nunca darnos cuenta de qué hubiera pasado si realmente las hubiéramos perdido. Por lo tanto, eso realmente no es perder, es olvidar dónde lo hemos dejado.


Pude perderme, no encontrar dónde estaban mis manos. La ausencia de sonidos en mi cabeza me llevó a creer que también había perdido la voz. Caminando, me encontraba solo, quizás también había perdido el rumbo. Luego en las noches, entre los rumores de la calle nadie podía verme, ¿Me perdí yo?


Encontré entonces, un montón de miedos regados en el suelo, papeles sin dueño pisoteados por el andar de una ciudad. Pude salvar algunos, pero los demás, esos creo que también los perdí. En mi bolsillo izquierdo cercano al corazón, guardaba un recuerdo, un retrato, una cena, un abrazo, sé que guardaba algo. Mi bolsillo se vació, quedó libre, sin recuentos, rencores, ni fotos, ni cenas, ni nada, ni nadie.


Fue entonces que decidí vaciar todos los bolsillos. Sacar de todos, lo que alguna vez había importado. No me había percatado de todo lo que llevaba cargando. Los dejé limpios de nuevo. Sin razones, justificaciones, juicios, viajes, sin gente, sin regalos y mucho menos, ideas que nunca existieron en la realidad. Por fin, perdí todo lo que quería perder y encontré a quien se había perdido. ¿O era sólo que olvidé dónde me había dejado?

miércoles, junio 16, 2010

Tempo

Hay tiempo para todo. Tiempo justo. Tiempo relativo y aproximado. Pero el tiempo, tiempo es. Lento o rápido, justo, injusto, paciente, exacto, lejano, útil o en vano. Nos parece tantas cosas y nos pasamos la vida explicándolo.

El tiempo contiene; almacena momentos donde ocurren las ideas, las aberraciones y las ligerezas. Un recipiente de todos los líquidos; de los pensamientos más viscosos, de las noches con la compañía más bella y los rencores más belicosos.

El tiempo es un lugar donde nos refugiamos intentando encerrar a los segundos que se comen el futuro. Nosotros, perecemos ante su voluntad de continuar, sin explicar el por qué de su correr tan rápido en la felicidad, ni por qué tan lento cuando existe el llanto. El tiempo no conoce nuestras palabras, nuestro anhelos. Nos detiene y nos explica, No hay nada que pensar, sólo soy un lugar. Aquí nosotros decidimos qué sentimientos colocar, uno sobre otro, en una torre interminable de naipes, donde el último siempre puede derribar a los demás.

El tiempo se expone, se deja manipular. Nos engaña. Nos permite colocar nuestras ideas, nuestros lugares, nuestros instintos y nuestras personas. Ese tiempo es nuestro, siempre el mismo. Un triángulo reutilizable por ocasiones infinitas que siempre terminan por abrumarnos. El tiempo no crea retratos, ni lugares favoritos, ni amores, ni amistades. El tiempo no nos recuerda y nosotros insistimos siempre en recordarle lo que fuimos.

jueves, junio 03, 2010

Despertar en soledad - El Despertar de la soledad

¿Cuántas veces despertamos en la vida? ¿Es acaso una sola? ¿Cuentan todas aquellas en las que salimos del sueño? Una persona promedio, si despertara una ocasión por día, a los sesenta años habría despertado poco más de 20,000 veces.

De entrada, el hecho en sí, merece un análisis profundo, pero vamos más allá. ¿Qué hay del cómo despertar? Porque estamos de acuerdo, ¿no? H­ay distintas maneras de despertar, aunque podríamos reducirlas a sólo dos; despertar solo o acompañado. En cualquiera de las dos, hablar de soledad o compañía, nos demanda puntos de vista más subjetivos.

Podemos hablar de soledad como la carencia voluntaria o involuntaria de compañía (RAE, 2010). Pero nos quedaríamos cortos, ¿no es cierto? Porque la soledad es también, un estado natural en la consciencia del ser humano. La compañía no siempre involucra la ausencia de soledad y viceversa. Es decir, involucra al pensamiento, la obra, el espíritu, etcétera. ¿O cómo podemos explicar tanta soledad, o tanta compañía?

Eso tal vez responda a la pregunta del por qué nos sentimos tan solos en la multitud, o acompañados en el solitario de una habitación. Quizás la soledad no se refiere sólo a la compañía, ni a la ausencia de ella. Está claro entonces, que en la soledad podremos encontrar tanta compañía como deseemos. Por lo tanto, la pregunta es; ¿La verdadera compañía se logra en soledad? Si es así, estamos destinados a estar solos, siempre, en todo momento, si queremos disfrutar de la verdadera compañía. ¿Dónde queda entonces la compañía de otra persona? El contacto, la sociedad, el roce, las caricias.

Podemos compartir el tiempo, el espacio, el dinero, el taxi. ¿Podemos compartir la soledad?

Yo creo que sí. Si lo pensamos, no hay forma más genuina de compartir, que entregarle la soledad a otra persona. La capacidad de quedarse viendo a los ojos sin decir nada, sin pensar nada. La oportunidad de saber que está ahí, sin necesitarle para salir corriendo despavoridamente por él o ella. Resulta pues que si podemos compartir la soledad, lo podemos compartir todo. Aceptar la soledad de alguien significa ser capaz de recibirla sin tocarla, sin intentar modificarla, de tenerla lo suficientemente cerca y no romper con ella. Poder admirarla y simplemente entender, que nunca será nuestra.

domingo, abril 04, 2010

Precipicios

Estás en uno de esos días, donde te pararías al borde de un precipicio y tendrías el valor de tirarte a volar. Por el contrario, quizás es uno de esos días donde el precipicio tiene pocos metros de fondo y, en realidad, sólo se trata de enfrentar tu miedo a las alturas; traes una soga de miedo amarrada a la cintura y “purititas” ganas de tirarte a llorar porque amas el suelo y no quieres dar un paso en falso.

Cuando nos detenemos frente a esos precipicios y la soga es todo aquello que nos detiene, todo se complica. Nuestro suelo no es más que el día a día, la constancia, el status quo, lo cotidiano, lo mismo, lo de siempre. ¡Cuántas ganas de correr y dejar todo eso atrás! ¡Cuánto miedo de permanecer en ese suelo! Quizás, siempre deberíamos de tener el valor para saltar cuando es debido…nunca llorar. Porque a veces, esos golpes contra precipicios tan bajitos no hacen otra cosa que liberarnos de las ganas de separar las puntas del suelo y dedicarnos a volar.

Yo, ¿Cuántas veces he brincado? ¿Tú? No sé, tal vez siempre me han aventado.

lunes, marzo 29, 2010

Baúl

Los últimos días, he tenido la fortuna de trabajar demasiado. Quizás el trabajo se convirtió en el eje rector de mi vida por unos meses. Tal vez, lo seguirá siendo. Pero hoy tengo la oportunidad de encontrar el descanso. Un descanso que siento merecer, como pocas veces.

Si alguien de ustedes pudiera estar unos minutos en mi cabeza, jamás encontraría una sola idea suelta. Por ejemplo, hoy quisiera aprovechar para hablar la película que vi y me gustó, “The Blind Side”, sin embargo, quisiera también hablar de los que se fueron.

Aquellos que se fueron, los que en algún punto de mi vida fueron casi todo y que ahora son casi nada. O los otros que siempre se van, pero también irremediablemente están. Pero hoy, en realidad, quisiera hablar de las que se van y se les agradecería nunca volver. De las que es latente su regreso, tanto como lo fue su partida. Un detonante en cámara lenta que promete volverse mudo antes del estallido. Con recuerdos en el centro de un espiral acuoso que, apenas tocado, se vuelve difuso. Son todas aquellas ideas que esperan caer en coma y nunca llegar al papel.

Si no vuelven les prometo un sacra sepultura; al lado de los recuerdos de la niñez, entre los peores traumas y las más grandes amarguras. Estén seguras que de ahí, jamás las traeré.

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